Kimi Antonelli se convirtió el fin de semana pasado en el piloto más joven de la historia en clasificar primero para un Gran Premio de Fórmula 1. Al día siguiente, el muchacho de tan solo 19 años y oriundo de Italia, desató la euforia en Shanghai al terminar primero en una carrera electrizante. Con su sonrisa inocente, su llanto y su enorme felicidad, le devolvió la alegría y la esperanza a Mercedes-Benz para esta nueva temporada en la máxima categoría del automovilismo.

Kimi sigue siendo casi un novato en la F1. Debutó el año pasado, pero hoy continúa a la sombra del piloto principal de Mercedes, George Russell. Sin embargo, este joven es la gran apuesta de Toto Wolff, el jefe de la escudería y quien confió años atrás en Lewis Hamilton para obtener seis campeonatos. Los ojos de Wolff parecen tener todo calculado y cualquiera diría que este domingo comenzó a escribir otra historia de éxito que tan bien conoce.

Toto, a pesar de tener fama de líder austríaco, estricto y perfeccionista, parece haber adoptado un rol casi paternal con Kimi. La serie “Drive to Survive” de Netflix lo mostró en las últimas temporadas seguro de su elección y paciente con el crecimiento de un chico que recién estaba terminando el colegio. El piloto tuvo errores, como cualquier principiante que se sube a una máquina capaz de superar los 370 kilómetros por hora, pero tras cada falla hubo algo central: aprender de los errores con datos. En la serie de Netflix abundan los personajes y otro de ellos es Flavio Briatore, el principal asesor del equipo Alpine, donde corre el argentino Franco Colapinto. En la nueva temporada es protagonista de un capítulo completo en el que se detalla su excéntrica y estricta personalidad: es implacable, no tiene reparos en hacer sufrir a sus pilotos para conseguir mejores resultados.

Sin embargo, Wolff no viene de una escuela muy diferente a la de Briatore. En la F1 los egos son más poderosos que los motores y las ambiciones están a la misma altura que los millones de dólares en juego. Pero algo parece haber aprendido el entorno de la categoría del estilo del austríaco. En los últimos días, incluso Briatore se mostró más cercano a Colapinto, su piloto más joven. Hubo gestos de apoyo y de reconocimiento en la pista ante las mejoras que consiguió el argentino en las últimas pruebas.

Este fin de semana Kimi salió primero y Franco consiguió su primer punto con Alpine. Los argentinos celebramos las dos postales porque, aunque poco tengamos de alemanes o austríacos, nos apasiona el esfuerzo, la garra y la superación que el deporte nos regala cada tanto. Al final, cuando los motores se apagan, lo que queda es el factor humano. En un mundo de milésimas de segundo y presiones extremas, el liderazgo que realmente trasciende es aquel que entiende que alguien dará lo mejor de sí cuando sienta una mano en su hombro hasta en el momento del error. Porque en la búsqueda de la gloria, no todo es blanco o negro. Son los matices de la paciencia y el respeto los que terminan transformando a un debutante en una leyenda.